jueves, 7 de enero de 2010

Donde habite el olvido

La palabra puede tener un efecto increible en la vida de un ser humano, hace muchos años ya un libro de poemas se adentró en mis venas y se hizo parte de mi ser, fue una de esas calles de la vida por la que pasamos y se convierte en parte de ti, como un río manso me inundó y casi sin comprenderlo me ha acompañado hasta el día de hoy, al principio por mi temprana edad no comprendí exactamente porqué todas esas consonantes vocalizadas y acompasadas de cadencias sonoras intentaba mostrarme un camino a seguir, allá, donde ahora habita mi olvido, en esta nueva década que enigmáticamente comienza quiero revivir sosegadamente todos esos roces de vida que han marcado surcos en mi alma y que ya habitan en el olvido...

Fue muy posiblemente en marzo de 1931 cuando Cernuda conoció a Serafín Ferro, su amante a lo largo de más de un año. La aventura amorosa se correspondería con las fechas exactas en las que el poeta sevillano redacta los poemas de Los placeres prohibidos, no era entonces sino un vagabundo que solicita su ayuda y que acaba conmoviendo a Cernuda con el relato de sus andanzas. Presentado por Lorca a Aleixandre y Cernuda, será este último quien se convierta en su más directo protector y quien idealice hasta grados extremos la figura de quien —un mantenido al fin al cabo —acabaría sumiéndolo en la que quizás deba ser considerada como la más absorbente y atormentada historia amorosa de su vida. En el poema "donde habite el olvido" dedicado a Serafín una vez acabada su relación, la "S" serpentina acompañaba las primeras ediciones de Donde habite el olvido, la obra cumbre de Cernuda, Serafín fue el objeto de deseo de la generación del 27, Lorca, Cernuda, Aleixandre y Dalí.

¿Dónde acabó Serafín? ¿Qué fue de aquel actor que con su joven belleza y vida atormentada enamoró hasta la obsesión a algunos de los mejores artistas que ha tenido este país?

Serafín, amor oculto y callado allá, donde habita el olvido.


Retrato de Serafín Ferro entregado a Lorca y Cernuda por su amigo, el diplomático de la embajada chilena Morla Lynch, cuya casa madrileña sirve también de escenario a los encuentros de Lorca, Cernuda y Ferro.


"Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido".

*


Reseña biográfica

Poeta español nacido en Sevilla en 1902.
Perteneció a una familia acomodada donde respiró una atmósfera de estricta disciplina y desafecto reflejada en su carácter tímido, introvertido y amante de la soledad.
Estudió Derecho y Literatura Española. Lírico exquisito, fue encasillado entre los representantes de la «Poesía pura».
En 1925 comenzó a frecuentar el ambiente literario, haciendo amistad con los más destacados poetas de su generación: Alberti, Aleixandre, Prados, y García Lorca, entre otros.
Exiliado después de la guerra civil, fue profesor de Literatura en Glasgow, Cambridge, Londres, Estados Unidos y México,
donde falleció en 1963